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Location: Quilpué, Valparaíso, Chile

Soy periodista y comentarista político.

Friday, June 08, 2007

LAVIGA EN EL OJO PROPIO

Llama la atención la actitud de algunas autoridades por establecer regulaciones para el resto de la sociedad, excepto para ellas mismas. Hay, por ejemplo, cierta obsesión por regular el funcionamiento del mercado del trabajo en el sector privado, pero este afán -que claramente se justifica mientras sigan existiendo empleadores abusivos- se contradice con lo que ocurre en el mundo laboral del sector público, en donde las violaciones a los derechos son tan frecuentes como en el mundo privado e incluso en algunos casos se restringe el derecho de formar sindicatos porque va en contra de la seguridad nacional.

Las reivindicaciones de funcionarios del Servicio Nacional de Menores, seguidos luego por los de la Gendarmería de Chile, además de tantos otros ejemplos de empleados de diversas reparticiones públicas que cada cierto tiempo tienen que recurrir a movilizaciones, incluyendo las huelgas, para conseguir mejores condiciones laborales, son una demostración de que el Gobierno no actúa por la vía del ejemplo, sino que actúa directamente en el ámbito de la incoherencia.

Hay que agregar también, a modo de ejemplo, la situación de los funcionarios del Metro de Santiago, que se exponen a perder sus derechos a huelga en el marco de las negociaciones colectivas si el Gobierno accede a la petición de declarar a esta entidad como “empresa estratégica”.

Estos casos son una evidencia más de la distancia que a veces separa el plano de los discursos del de la realidad, pero también es un síntoma de un fenómeno preocupante que se puede observar en la dirigencia de nuestro país, en cuanto a creer que siempre se tiene la razón y que siempre son los demás los equivocados, por lo que las críticas son en todos los casos mal intencionadas.

También corresponden estos ejemplos al campo de las realidades que demuestran que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, al igual que todos los temas en los que se ha dado una solución y se piensa que con ello basta para que los involucrados en cada caso se encuentren satisfechos. Es en este sentido que cabe clasificar las protestas de los estudiantes secundarios, que no se sienten conformes con la legislación propuesta por el Gobierno; o el Transantiago, que sigue siendo fuente de quejas y de angustias incluso por parte de los usuarios, a pesar de las numerosas enmiendas que se han hecho al plan original.

Para hacer política de altura hay que comenzar por reconocer la realidad tal cual es y no como a uno le gustaría que fuera. Desde la perspectiva de la salud mental, la persistencia en ver las cosas de un color cuando es en verdad de otro se llama esquizofrenia, y nuestra legislación considera a este tipo de enfermos como inválidos ante la ley.

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