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Location: Quilpué, Valparaíso, Chile

Soy periodista y comentarista político.

Tuesday, September 12, 2006

LAS SOBRAS DEL MODELO


Sin duda, Chile es un país con una economía sólida, un sistema institucional estable y una sociedad pujante por progresar y alcanzar el sueño de convertir al país en una de las próximas naciones en salir del subdesarrollo y llegar a la meta de convertirse en un país desarrollado.

Desde la recuperación de la democracia, y gracias a una permanente integración comercial con casi todo el planeta, Chile ha optado por un modelo económico de mercado, abierto al proceso de globalización, y por un sistema político democrático que, con algunas fallas, se asemeja en lo central al esquema adoptado por la mayoría de las naciones democráticas de Occidente.

Desde la perspectiva política, económica e institucional, por lo tanto, tenemos todo dado para aspirar con legitimidad al sueño del país desarrollado. El único detalle es que los habitantes del país no están a la altura del desafío, y eso se ha traducido en que hay algunos sectores que han quedado al margen del progreso, como los jóvenes que se han inclinado por el anarquismo o los trabajadores públicos y municipales que reclaman mejores remuneraciones.

Cuando los empleadores no comparten con los trabajadores los frutos del crecimiento o cuando la actividad política se desarrolla dentro de un círculo restringido en el que da más o menos lo mismo ser de Izquierda o de Derecha, y cuando los ciudadanos sólo quedan circunscritos a la calidad de consumidor o de votante, sin más derechos que optar entre las alternativas que se le ofrecen sin su participación, es evidente que se producen rezagos en el crecimiento del país. Esas son las sobras del modelo.

A 33 años del golpe militar y a poco más de 16 del restablecimiento formal de la democracia, ya están quedando en evidencia los grupos que han pagado el costo del progreso del conjunto del país. Por cada exportador frutícola exitoso, hay un productor de trigo al borde de la quiebra; y por cada profesional que triunfa en el mundo de la computación hay un joven que a duras penas ha logrado aprender a leer y escribir.

Las sobras del modelo son cada vez más visibles, y mientras no se les de una solución a sus necesidades sus quejas y protestas van a ser más y más patentes y molestas, hasta que se llegue a un punto en el que, como en las novelas futuristas, simplemente se tenga que tomar la decisión de declarar a los marginados como delincuentes, y como tales perseguirlos y reprimirlos.

Lamentablemente, si se llega a ese punto no sólo se tendrá un país fracturado sino que, además, se tendrá que definir si se amplían las cárceles o se modifica la ley para que los delitos menos graves -y que serán cada vez más violentos- no estén castigados con prisión para evitar el colapso de los penales.

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